Es un lugar de ensueño enclava­do en medio de la impre­sio­n­ante belleza nat­ur­al de la Proven­za, rodea­do de exten­sas praderas, viñe­dos y fron­dosos bosques. Esta encan­ta­do­ra propiedad es un oasis de paz y rela­jación, con amplios jar­dines y una pisci­na al aire libre. Mar­ti­na y Claude Fussler han refor­ma­do con mucho car­iño la fin­ca y lle­van casi 30 años reci­bi­en­do a hués­pedes de todo el mun­do.

 

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